
No pretendo escribir sobre el amor,… por cuestiones que ya dijo Rilke mucho mejor de cómo yo podría decirlas: “No escribas poemas de amor, apártese primero de esas formas que son demasiado corrientes y habituales: son las más difíciles, pues se requiere una fuerza grande y madura para dar algo propio donde se presentan en abundancia tradiciones buenas y en gran parte brillantes” (Cartas a un joven poeta). Pero… para no rehuir del tema, creo que de las líneas más lucidas que he leído al respecto están en ese antiguo tratado didáctico hindú, que curiosamente a ningún otro ser conozco lo haya leído (tendré que ir a la india), llamado “Ramas de melocotón”, en donde la génesis del amor es definida así:
Tres fuentes tienen las pasiones del hombre:
El alma, la razón y el cuerpo.
La atracción de las almas engendra la amistad,
La atracción de la razón engendra el respeto,
La atracción del cuerpo engendra el deseo.
Me parece una definición lucida pues, es obvio, si falta una de las tres, si no están balanceadas, no creo pueda existir lo que llamamos “amor”. La más sencilla es la atracción del cuerpo, estamos claros, es cosa de ir a una fiesta, a un pub, bueno donde sea, un hospital, una iglesia, una morgue (bueno, quizá ahí no), y chan… te gustó alguien. Somos tan básicos… jeje.
Con respecto a las almas, si bien no creo en esa separación dualista alma-cuerpo, creo que sigue siendo una metáfora interesante. De hecho amigos, significa algo así como “almas afines”, bello, no? La razón, el intelecto, claro que es vital, sobretodo para los que no somos Brat Pitt (ni sabemos como se escribe). Imagino que una mina podría quedar flechada de la inteligencia de Stephen Hawking (el paralitico eso), pero sin lo físico, la relación se desgastaría más rápido creo yo… ah, lo físico del cuerpo me refiero, pues de física el loko te puede hablar todo el día. Si es puro deseo la relación no crecerá, si es pura amistad…
Recuerdo que cuando era un joven impresionable, un profesor de mi colegio (del que aprendí mucho) dijo
una frase que ahora le adjudico a su autoría, pues nunca ha sido defendida por algún otro, dijo: “Todo tiende a la penetración”. Cuando dijo esto, creó una gran discusión, yo mismo le acusé de reduccionista, de que hay otras cosas que mueven al hombre, incluso no tienen por que ser citadas las buenas como el “bien común” y la “solidaridad”, están por ejemplo el “orgullo”, el “poder”, eso si que mueve mucho, y no es sexual. Sin embargo él señalaba, con una sonrisa en el rostro que tooodo eso no es por otra cosa que el coito. Se quiere poder, para ser admirado, tener más posibilidades de “elegir” con quien, se hace el bien para “parecer bueno” y tener una oportunidad de elegir. La verdad… me sigue pareciendo reduccionista, pero debo confesar que en muchas ocasiones su frase (o su creencia) me ha hecho sentido.
Lo último interesante que he escuchado o más bien leído sobre amor, es en el libro de Igor Caruso, “La
separación de los amantes”, en donde trabaja muy bien entre otras ideas, las características culturales de nuestra forma de amar. Claro, pues finalmente amamos con pautas y con márgenes bien claros, que como todo en la cultura, nos daña por un lado, pero nos da posibilidad de existir por otro. Él señala que al amor que un profesor en un colegio puede sentir y concretar con una de sus niñas-alumnas es una posibilidad, vedada, pero posibilidad al fin (lo que acá se llama pedofilia en otro lugares se llama “contrato nupcial”). Que el amor que puede sentir un esposo(a) por su amante, puede ser tan importante como el que debiera sentir por su esposa(o); y así, varios ejemplos que simplemente nosotros no nos permitimos pensar siquiera sin culpa, como el amor homosexual (siendo hetero), por ejemplo.

Para terminar, me parece que el tema del amor, reitero, es difícil tratar, creo que no se le da su lugar, no se habla seriamente entre amigos, tampoco en “la casa”, en ningun lado, sin más, por ejemplo, creo que sería mucho más útil en el colegio tener un ramo de… no se, “cómo besar”, cosas como esas, que son las realmente importantes… tanta wea que me pasaron en el colegio de la que no me acuerdo, que no tenía ninguna importancia, que no me sirvieron para nada.
En fin, es un temón… del que mejor no diré absolutamente nada.




































































